Nuestros post favoritos de la última semana

Cada semana publicamos un pequeño recopilatorio con los posts más destacados sobre innovación y que más nos llaman la atención en BBVA GlobalNet.

Es sólo una pequeña selección sobre la amplia cantidad de información que se genera en una semana. Pero si quieres saber más sobre tecnología e innovación no dudes en seguirnos en twitter @bbvaglobalnet.

Año 2020: ¿mundo virtual o real?

¿Qué nos deparará la tecnología en el año 2020? Telefónica I+D pronostica cómo cambiará el modo que nos comunicamos y vivimos dentro de 8 años. No os perdáis el vídeo.

Vídeo: Smart Cloud Services

Un vídeo que sintetiza la visión de Panasonic sobre aplicaciones de la nube, NFC y Android en el hogar.

Big Data’s ‘Wild West’ Period Stars Hadoop 

Cómo una nueva generación de herramientas ayudarán a reducir la complejidad del análisis predictivo en Big Data.

 

Enrique Dans analiza la evolución de este termostato, gran ejemplo de innovación con ingredientes de Internet de las Cosas, Big Data, Gamification y Movilidad.

Why Lean Startups Turn Into Innovative Firms

Motivos por los que aplicar la metodología Lean Startup ayuda a las empresas a ser más innovadoras.

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¿Qué es un Producto Mínimo Viable?

Podemos entender Lean Startup como una metodología que aplica el método científico:
Proponemos hipótesis, realizamos experimentos al menor coste posible que nos permitan validarlas y, por último, las refinamos pivotando hasta encontrar un modelo de negocio rentable.

Ese experimento que nos permite validar las hipótesis es un Producto Mínimo Viable (MVP: Minimum Viable Product).
 
Eric Rise define MVP como una versión de un nuevo producto que permite a un equipo recoger la máxima cantidad de aprendizaje validado de sus clientes con el mínimo esfuerzo. Es lo mínimo que hay que hacer para obtener feedback y completar un ciclo de Build-Measure-Learn.
 
Tiene ventajas evidentes, donde destacaría dos principalmente:
  • Evita que desperdiciemos recursos en desarrollar un producto que los clientes no quieren.
  • Maximiza el aprendizaje por cada € invertido.

Pero, ¿qué puede ser un Producto Mínimo Viable?

Su nombre no describe claramente qué es exactamente, ya que no tiene porqué ser un producto. Normalmente en las primeras iteraciones no será algo que hayamos desarrollado. Podemos vender y validar una idea o producto antes de tirar código. 
 
Veamos algunos ejemplos de MVPs:
 
  1. Prueba de concepto o presentación Powerpoint: Útil sobre todo para validar nuestra idea o concepto inicial.
  2. Mockups o wireframes: Como primera aproximación visual para validar un posible diseño del producto.
  3. Entrevistas o encuestas a clientes: Validamos hipótesis directamente preguntando a los potenciales usuarios.
  4. Landing page: Una página web que describa las ventajas de nuestro producto e invite a los usuarios a registrarse nos ayuda a medir el interés que despierta en los potenciales clientes.
  5. Pruebas de usabilidad: Por ejemplo, probar alguna funcionalidad de modo ficticio para comprobar si puede resultar útil.
En iteraciones sucesivas nuestro MVP será un prototipo funcional o un piloto que resultará útil al cliente y por el que estará dispuesto a pagar.
 

La estrategia de MVP nos permitirá probar que nuestro futuro producto será deseable, factible y viable.

 

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Agile Coaching: ser feliz con tu esfuerzo

Desde hace un tiempo en BBVA GlobalNet realizamos un proceso de Gestión del Cambio, tendiendo a usar cada vez más las herramientas de diferentes Metodologías Ágiles. Específicamente, desde Noviembre de 2011 nuestros equipos han usado Scrum. Tras estos meses, el feeling del equipo es que Scrum nos ha servido para simplificar un proyecto muy complejo, por lo que creemos interesante extender el uso de este tipo de estrategias de trabajo, ya que de esta forma hemos comprobado que se puede llegar a ser feliz con el esfuerzo realizado.

De todo el abanico de herramientas que proponen las diferentes formas ágiles de trabajo, creemos que algunas de ellas son las primeras por las cuales, una organización como la nuestra, debe comenzar su proceso del cambio, a todos los niveles.

Limitación temporal

El tiempo es un bien preciado para cualquier empleado, y por ello optimizar el tiempo que se le dedica a las tareas rutinarias es algo que ayuda a ser más productivos. Además, cuando el tiempo optimizado es en grupo de trabajo, el valor final crece exponencialmente. Por ello, la limitación temporal de ciertas tareas básicas, tanto de forma individual como en conjunto, se considera un avance importante de cara a la agilidad.

¿A qué tareas puede aplicarse?

Las reuniones son un aspecto de nuestro día a día que deben ser limitadas, tanto en su hora de inicio como en su duración. Hemos podido comprobar que el ir a reuniones cuyo timing estaba prefijado, y a las que no se le permite excederse, agilizan los temas a tratar y el tiempo dedicado. De otra manera, la eficiencia en dichas reuniones baja de manera alarmante, pues se tiende a alejarse del objetivo durante al menos un tercio del periodo dedicado. 

La forma de aplicarlo es sencilla, tanto de manera individual como para grupos de trabajo.

  • En una reunión de un equipo de trabajo, dependiendo del tema a tratar se puede preveer un tiempo razonable de duración de la misma (15 minutos para algo diario, 30 minutos para algo semanal, 1 hora para tratar un tema delicado con pocas personas y 1 hora y media para un tema complejo). Dicha limitación de tiempo debe anunciarse previamente y cronometrarse en cada reunión, para saber en cada momento el tiempo disponible. En caso de que el tiempo se cumpla y no se hayan cumplido los objetivos de dicha reunión, se aplazará al próximo día, de manera que todos los asistentes entiendan que deben esforzarse para llegar a un acuerdo en el tiempo dado para ello.
  • De manera individual, pueden limitarse todas aquellas tareas que sean rutinarias, para evitar que dichas tareas por una u otra razón, ocupen más tiempo de trabajo diario del que deberían. Mediante esta táctica, cada vez que se ejecute dicha tarea se intentará aprender a cómo realizarla ocupando el tiempo previsto. Por la experiencia, dichas tareas son aconsejables realizarlas en horas en las que las distracciones (recepción de emails, llamadas de teléfono, etc…) sean menores, como al inicio o final de la jornada laboral.

 

Reuniones con agendas conocidas

Una herramienta muy simple que permite a grupos de trabajo aumentar su productividad la agenda previa en las reuniones. Cuando una persona convoca a otra/s a una reunión para tratar ciertos temas, el pensar y PUBLICAR previamente una lista de temas a tratar, ya sea de forma numerada o simplemente un listado de conceptos. Este sencillo proceso permite que todos los asistentes tengan la posibilidad de pensar qué pueden aportar en una reunión, lo cual permite acortar el tiempo dedicado a la misma. Los objetivos de una reunión, deben ser también lo más sencillos y claros posibles, para que todos los asistentes tengan claro qué puntos van a tratarse.

Esto es algo que iremos tratando de introducir en todas reuniones de BBVA GlobalNet  que convoquemos y en las que participemos, exigiendo en este último caso que se nos mande una agenda de la reunión.

 

Retrospectivas de equipo frecuentes

Cuando se realiza trabajo en equipo, una de las herramientas más potentes y útiles es el uso de retrospectivas del proceso. Una retrospectiva permite a todos los miembros del equipo ser conscientes de qué partes del trabajo se están realizando de forma correcta (es decir, están ayudando al equipo a llevar a cabo su trabajo) y cuales están causando problemas. Mediante este método, si se realiza de forma frecuente (1 vez cada 2-3 semanas), permite potenciar las buenas prácticas y tratar de eliminar o mejorar aquellas que no están ayudando.

¿Cómo se realiza una retrospectiva?  
  • en una reunión de tiempo limitado, todos los miembros del equipo comienzan a identificar todas aquellas partes del proceso que consideran que les están ayudando para cumplir su trabajo o que les están impidiendo hacerlo. No se hace mención al propio trabajo, sino a los procedimientos usados. Es una práctica común que la identificación sea a través de un brainstorming de unos 15 minutos. Como ejemplo, podemos tener identificadas cosas como: "Los tiempos de subida de versiones a entornos tardan demasiado tiempo", "Los clientes sólo pueden atendernos por las mañanas", etc.
  • Una vez realizado el trabajo de identificación, se seleccionan 3 ó 4 que se consideren que deben potenciarse y 2 ó 3 que deban tratar de eliminarse o mejorarse. Para ello se lleva a cabo una sesión de otros 15 minutos de charla, con votación si es necesaria.
  • Por último, se pasa a la fase final de la reunión en la que se trata la forma de potenciar las buenas prácticas y de solventar los problemas encontrados, identificando al menos un plan de acción por cada una de las malas prácticas.
  • Es importante salir de la retrospectiva con una serie de compromisos adquiridos por el equipo de trabajo. Para ello se designan una serie de responsables de hacer que las soluciones propuestas se lleven a cabo y de revisarlas para la siguiente retrospectiva.
Por la experiencia adquirida, estas sesiones ayudan a conocer mejor al equipo de trabajo y optimizar el proceso de grupo, lo cual afecta a la felicidad de los individuos. Por ello, desde BBVA GlobalNet tratamos de potenciar el uso de esta herramienta.
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Pivotando hacia el éxito

El miedo al fracaso es uno de los mayores enemigos que puede tener un emprendedor. En España es algo cultural, ya que en todos los ámbitos de la sociedad fracasar está mal visto. Tiene que ver con la formación y la educación que hemos recibido.
Según el Libro Blanco de la Iniciativa Emprendedora en España, en 2009 el porcentaje de emprendedores en nuestro país era de tan sólo del 5,1%, muy por debajo de otros países como Noruega con un 8,5% o Estados Unidos con un 8%. Un dato que habla por sí solo.


Como dice un proverbio chino, “el fracaso más grande es nunca haberlo intentado”. Si queremos tener éxito hay que aprender a fracasar. De cada fracaso ganamos experiencia. Y eso es beneficioso y positivo. El fracaso es aprendizaje, y nuestra sociedad debe aprender a concebirlo así si queremos levantar este país.

Si vamos a lo particular, una iniciativa de innovación siguiendo la metodología Lean Startup, fracasar nos enseña cómo crear una solución o un producto mejor. Si al final del ciclo “build/measure/learn” vemos que nuestro modelo de negocio es erróneo, no debemos desistir y sentirnos unos fracasados. ¿No sería mucho más positivo tomar una actitud ganadora que nos lleve al éxito? Esa actitud nos lleva a persistir en el intento y a cambiar nuestro modelo de negocio. Eso es Pivotar.



¿Pero cómo explicar mejor qué significa pivotar? Pues nada mejor que poniendo algunos ejemplos de empresas famosas que pivotaron hacia el éxito:

  • Facebook: Zuckerberg comenzó creando una web donde los estudiantes de Harvard podían votar entre dos compañeros al azar quién era más atractivo. Después pivotó su modelo de negocio hacia la red social más importante del mundo.
  • Flickr: La empresa que creó la red de fotos más grande del mundo comenzó creando algo totalmente diferente: un juego online.
  • Youtube: Sus creadores comenzaron creando un site de citas. Después crearon la red de vídeos más importante del mundo y Google los compró.
  • Paypal: Comenzó siendo un sistema para enviar dinero desde PDAs. Pivotaron hacia la mejor plataforma online.


Y hay muchos más ejemplos: Amazon, Starbucks, Nintendo e incluso el propio Google no empezaron siendo las empresas que conocemos hoy. Llegaron a fracasar varias veces antes de conseguir el éxito.

Resumiendo, no hay que tener miedo a presentar nuestras ideas, ni a intentar llevarlas a cabo. Cuanto más veces y más rápido lo intentemos, más aprendemos y más probabilidades de éxito tendremos en el futuro. Pivotaremos cuando sea necesario. Esa es la actitud ganadora.

 

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INNOVACIÓN: clave de supervivencia

¿Early adopter o impulsor?

En un entorno crítico debemos dejar atrás el posicionamiento estático y movernos hacia delante asumiendo riesgos y afrontando retos. El motor del crecimiento positivo es la innovación.

Los modelos utilizados hasta ahora han quedado obsoletos y la crisis actual así lo demuestra. Sin embargo un sector  que resiste y madura es el tecnológico, los avances hacia el Big Data, Cloud Computing, Movilidad… conceptos vanguardistas que han llegado para quedarse, ¿cómo adoptarlos y adaptarnos?

Implantando una metodología como Lean Startup”, incorporando la noción de “innovar o morir” a todos los aspectos de nuestro quehacer como empresa logramos la supervivencia. Algunos conceptos básicos:

  • Plantear nuevas realidades
  • Añadir novedades/actualizaciones a productos ya existentes
  • Encontrar soluciones para nuevas o antiguas necesidades.
  • Aprendizaje rápido.
  • Diferenciación en nuestra forma de actuar frente al cliente y al competidor.

Siguiendo estos pasos mejoramos el posicionamiento de la marca y aportamos valor.

No se trata solo de un movimiento empresarial, sino también de un movimiento económico. La innovación incentiva la competitividad, activa los mercados y el consumo para sanear una economía viciada. No podemos crecer en un modelo económico que no se sostiene, por ello como empresa debemos pensar en proyectos que aporten beneficio más allá de nuestra rentabilidad.

La innovación la hacemos las personas

Generamos una idea, formamos un equipo de profesionales, nos encargamos de llevarla a cabo y hacemos que funcione. No podemos quedarnos en el concepto, debemos alcanzar el producto, con este objetivo como bandera cada vez somos más creativos, eficientes e innovadores.

Muchos ya lo están haciendo, nos queda plantearnos;

¿Qué papel juego yo, adopter o impulsor?

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Lean Startup como modelo de innovación

Dropbox ha pasado de ser una startup a una compañía de éxito que conocemos y usamos todos.
Pero, ¿cómo un pequeño equipo consigue que un modelo de negocio funcione tan bien? Sí, la idea es innovadora pero también lo es la forma de llegar hasta ella. Esta forma se llama Lean Startup.

 

Lean Startup es una metodología que persigue crear un producto que aporte valor al cliente y que llegue a sus manos lo más rápido posible. Lo más importante es no tener miedo a equivocarse y ser rápidos, con el fin de crear un producto realmente atractivo.

Creemos en esta metodología como modelo de innovación por varios motivos:

  • Es un proceso que permite iterar desde un plan inicial a un plan que funciona.
  • Permite verificar la viabilidad de un producto reduciendo al máximo la inversión y reduciendo las tasas de fracaso.
  • Evita construir un producto que nadie quiere.
  • Maximiza el aprendizaje por cada € invertido.
  • Encaja perfectamente con metodologías ágiles de desarrollo.
  • Elimina incertidumbre.
  • Aporta la posibilidad de no tener que perfeccionar todo, pudiendo dedicar más recursos a otras iniciativas de innovación.

Pero, ¿qué proceso hay que seguir?

El gráfico anterior representa el ciclo de la metodología en torno a los tres conceptos básicos: Construir, Medir, Aprender (Build, Measure, Learn). Aplicamos este ciclo a cada iniciativa de innovación.

A grandes rasgos, los pasos básicos que seguimos son los siguientes:

  1. Seleccionamos una idea como iniciativa de innovación.
  2. Elegimos los indicadores adecuados para comprobar que el producto puede funcionar.
  3. Creamos una prueba de concepto o prototipo como producto mínimo viable para poder validarlo.
  4. Con el feedback de los usuarios y los indicadores analizamos el resultado.
  5. Decidimos si debemos apartar la iniciativa o perseverar y volver a empezar el ciclo.

Este proceso nos permite aprender, pero es fundamental que se realice rápido. Cuanto más rápido seamos capaces de validar nuestro producto más rápido nos adaptaremos a las necesidades de los clientes y menos recursos gastaremos. Además, no perderemos tiempo desarrollando funcionalidades que no son valoradas por los usuarios finales.

Para aquellos que quieran profundizar en la teoría de Lean Startup, os recomendamos dos libros fundamentales:

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